Día Internacional del Libro 23 de Abril

Este día está dedicado al libro en todo su esplendor. Os dejo varias cosillas en esta entrada de celebración de este día “grande” para todos los que nos relacionamos con los libros.Ahí va un elogio a la lectura que no tiene desperdicio. ¡A disfrutar!

Aquí os dejo Manifiesto del Día del Libro:

La lectura: un sinónimo de felicidad

Sí, he dicho en el título felicidad, esa palabra que, según el diccionario, tiene dos acepciones. La primera, “estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien” y, la segunda, “satisfacción, gusto, contento”. Y a las dos conviene el disfrute de la lectura, como todos los aficionados a ella saben e ignoran los iletrados. Estos creen que detrás de esa palabra, felicidad, se esconde al menos el parto de los montes, las huríes del profeta y el cuponazo. Y, al fin, resulta que, como todo lo humano, la felicidad es algo más modesto y hecho a la medida del hombre. La felicidad puede representarse, por ejemplo, en la luz de la mesilla de noche encendida y, sobre esta, el libro que estamos leyendo y que, casi desde el principio, nos depara tanto placer que ya andamos temiendo su final. Porque siempre es poco y no mensurable con el reloj el tiempo que se dedica a algo que nos produce goce.

Dice Valéry Larbaud en su ensayo Ese vicio impune, la lectura: “La lectura es una especie de vicio, semejante a los hábitos a los que volvemos con un sentimiento vivo de placer, en los que nos refugiamos y aislamos, y que nos consuelan y guardan una oportunidad de revancha de nuestros pequeños sinsabores”. Y añado yo que este hábito resulta aún más gustoso si lo formamos en la niñez, época en la que el lector es más activo ante el libro. Así, el niño que lee La isla del tesoro, lee también su propia obra en colaboración con Stevenson, pues la ha enriquecido con sus experiencias, sentimientos y ensueños, añadiéndole aventuras, episodios y personajes de su propia invención. Y ese mismo lector, cuando abandone la niñez y abra obra vez las viejas páginas de La isla del tesoro, volverá a percibir, junto al inagotable tesoro del mundo maravilloso que allí se encierra, el violento perfume de la infancia abolida y ahora recuperada como por arte de encantamiento.

FERNANDO ORTIZ

Os dejo un video muy ilustativo:

Aunque para video aclarativo el siguiente encontrado en el el blog de Miguel Calvillo y es que con los tiempos que corren, tienes que ponerte de mala leche para que te dejen leer ¡Qué no es un delito ni un crimen coger un libro y leer!:

Os dejo la letra de la canción:

¡ESTOY LEYENDO UN LIBRO!—- I’M READING A BOOK

En casa sentado en mi rincón favorito
mis chicas intentan que pruebe sus comidas.
¡Estoy leyendo un libro, muchacha!
¡No me interrumpas mientras leo un libro!
En el arcén me detiene el cerdo del policía
pidiendo que baje la ventanilla
¡Estoy leyendo un libro, cerdo!
¡No me interrumpas cuando leo un libro!

¿Por qué me tienen que interrumpir siempre estas personas?
¿Cómo puedo hacerles ver que nunca me interrumpan cuando estoy leyendo un libro?

¡Estoy leyendo un libro! ¡Estoy leyendo un libro!
¡No me interrumpas cuando leo un libro!

Estoy en la biblioteca, donde me llaman ladrón.
Yo no pido los libros de la biblioteca, los cojo de las estanterías
y si alguien me mira, les digo:
¡estoy leyendo un libro, tío!
¡Estoy leyendo un libro!

En una fiesta estúpida de cumpleaños de un estúpido chaval
tomé un libro de regalo que se suponía era para él
y ahora estoy a punto de descubrir lo que le pasará al Capitán Garfio,
porque estoy leyendo tu libro, chaval,
estoy leyendo tu libro.

¿Por qué me tienen que interrumpir siempre estas personas?
¿Cómo puedo hacerles ver que nunca me interrumpan cuando estoy leyendo un libro?

¡Estoy leyendo un libro!
¡Estoy leyendo un libro!
¡No me interrumpas cuando leo un libro!

Si alguna vez me interrumpes,
ya verás lo desagradable que soy,
muy desagradable, muy desagradable.

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Acerca de arquitectoreloaded

La imagen escogida refleja la idea de que prestamos demasiada atención a las cosas secundarias y olvidamos las esenciales hasta que las perdemos y notamos su vacío
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